Coordinando grupos

Desde la Psicología Social de Pichón Riviere

Pensar en un grupo. Pensar en un dispositivo grupal. Pensar en los integrantes conformando un grupo de estudio. Pensar en individuos que asisten a escuela, fundación, asociación civil, centro, etc., constituidos formalmente o no, con el propósito de aprender Psicología Social, según lo diseñara Enrique Pichón Riviere, médico psiquiatra y psicoanalista argentino. Cada persona que se acerca a esta modalidad de estudiar, acepta la particularidad de participar en un grupo operativo, como parte indispensable del aprendizaje, después de haber estado presente en una clase teórica, siguiendo un programa establecido.

En este contexto sitúo el rol del coordinador grupal, que es un especialista y recibido como operador técnico grupal, con orientación hacia la psicología social, según lo desarrollará Enrique Pichón Riviere. Título más, título menos, con diferencias y sin ellas, se trata de alguien apto para dicha tarea.

Su trabajo, la tarea, consiste en centralizar su atención, en efectuar una lectura, del acontecer grupal, considerando las situaciones que se organizan como escenas, para que leyendo los emergentes, descubra lo implícito, lo latente, y reintegrándolo al grupo, facilitarles la resolución de los obstáculos, de naturaleza epistemofilicos o epistemológicos. Esto contribuiría en despejar lo que hace obstáculo, para una continuidad en el encadenamiento del aprendizaje.

Sus precisas y medidas intervenciones tienen como objetivo, esclarecer co-pensando, adoptando una posición, de abstinencia, de distancia optima, entre él, y el objeto de su trabajo: el grupo.

Se corre del protagonismo que históricamente otorga el saber, en la enseñanza tradicional, erigiéndose como un lugar de “poder”.

Estimula la interacción entre sus protagonistas, para que germinen los vínculos. Vínculo multidireccional, que se desplegará entre unos con otros y con el objeto de estudio.

Para que esto acontezca, es quien sostiene el encuadre previsto desde lo institucional. En otras palabras, representa desde su rol prescrito, el limite propio para que circule el aprendizaje. Y si bien, a veces el encuadre es vivido como coercitivo, es precisamente el que permite que el aprender pueda suceder. Sobre el tema de encuadre, Pichón se expresaba sobre el mismo diciendo que, “el encuadre es, el corral del grupo”. Corral, no de acorralar, sino de cercar, de contener, de delimitar, de permitir, demarcar, circunscribir, bordear, envolver. Quien coordina, también y por medio de su decir, envuelve, rodea, abraza al grupo, para facilitar la libre expresión preservándolo del desborde. Excesos que pueden ser de distinta índole. Podría suceder que algún integrante se vea identificado con algún aspecto de lo que el grupo este tratando, y afectado en sus emociones, prorrumpa en llanto. También algún componente o más de uno, se confundan en una discusión acalorada subiendo el tono de voz, generando un clima tenso y de hostilidad. Y si esto aconteciera, la coordinadora o el coordinador, posee las herramientas necesarias y ajustadas, para actuar según lo requieran las circunstancias contemplando el encuadre. Encuadre que en esas circunstancias, debe saber administrar, por la seguridad psicológica del grupo que atiende. En todo momento priorizará, la tarea tanto explícita como implícita, atendiendo que el grupo no sea manipulado como recipiente, pero sí, como un espacio de contención.

Se conduce como mediador y es el nexo, entre la clase teórica, y el posterior re-trabajo en el grupo operativo, en donde cada estudiante, aporta su vivencia particular, su experiencia, enriqueciendo lo escuchado, ajustándose a la propuesta de Pichón, cuando expresa que este aprendizaje se plasma, con todo aquello que se es: “pensar, sentir y hacer”. Es una praxis permanente en donde el sujeto se dispone a comprender, formarse, con su totalidad. Es decir, no es “el estudiar”, únicamente un hecho intelectual, o la acumulación de datos. Cada individuo, debe implicar, y a modo de recurso, sus emociones, sus vivencias, sus experiencias, como valioso aporte para concretar su capacitación. Pero en este sentido, en su rol de co-pensor, esta necesariamente atento, para construir una estrategia, y con discernimiento, ayudar al grupo para desviarlo del natural narcisismo, centrándolo en la tarea.

El coordinador, esclarece a través de meditadas participaciones, mientras se produce el acto de aprendizaje entre los estudiantes y en él mismo. También es quien hace posible, que cada integrante grupal, pueda interrogarse acerca de su mismidad, su identidad, su inclusión social, el grado de participación, la ética del rol, etc.

Desde el decir Pichoniano también es, la labor del psicólogo social: “… su tarea es esclarecer su origen y el carácter irracional de los mismos…” Si, el trabajo es detectar el origen y exponerlos esclareciendo. Pero, ¿esclarecer y detectar, qué? ¿De qué habla Pichón? Arroja luz sobre lo anterior, citando la primera parte de la frase, ” El campo de acción del psicólogo social es el de los miedos…” Podemos pensar en este sentido, que un campo en donde crecen los miedos, es entre los componentes de un grupo operativo y en forma particular, grupo de estudio. Entonces el trabajo del coordinador, no será eliminar los miedos, como alguien segaría un campo invadido por cizaña, sino, dejarlos crecer, para aclarando se pueda percibir, ese carácter irracional, y luego cada uno de los estudiantes, decidan que hacer con ellos. Cito la frase completa de Pichón, para cerrar por el momento, esta idea, ” El campo de acción del psicólogo social es el de los miedos; su tarea es esclarecer su origen y el carácter irracional de los mismos”

Es el que posibilita la problematización de las situaciones grupales, alejándolos del dilema. Ayuda a que, cada estudiante, pueda acceder a, personalidades plásticas, para que, gradualmente, aprendan a reconocer su propia estereotipia. Siendo éste el origen de todo estancamiento. En este sentido, son preguntas claves: ¿por qué?, ¿Para que?,¿Dónde?. ¿Con quién?

Con relación dirá Enrique Pichón Riviere:

“La rigidez y el estereotipo constituyen el punto de ataque principal”

Desde el rol y su función, se facilita, a través de la didáctica implementada, la propia discriminación, para reconociendo lo propio, separar lo ajeno.

Quien coordina tiene presente mientras despliega su rol, uno de los postulados sobresaliente, sino el más importante, de Enrique Pichón Riviere: “Aprender a pensar”. Su objetivo será ese, que cada componente de un grupo, pueda volver a pensar lo pensado, y descubrir otras nuevas posibilidades que lo amplifiquen, clarifiquen, y accedan a herramientas conceptuales que le sean útiles para desocultar lo obvio. Encontrar, otras realidades posibles en uno mismo, en el otro, los otros, lo institucional, lo organizacional, lo social,…

Estimulará continuamente, el protagonismo de la diferenciación, en consonancia con lo dicho por Enrique Pichón Riviere, “A mayor heterogeneidad, mayor homogeneidad en la tarea”. Es decir, cuanto más dispares sean los integrantes del grupo, será mayor la elaboración del trabajo desarrollado por el grupo.

Porque él mismo se ha transformado en un “agente de cambio, o factor de cambio”, contribuirá desde ese lugar prescrito, y desde este aprendizaje, a potenciar en cada miembro del grupo, el sentido de la palabra, transgredir. La misma contiene la idea de, “quebrantar”, “ruptura”. Y esta quebradura, quebrantamiento, es necesario, para producir un cambio. Y cambio, también significa, reforma, innovación, transformación. Por lo tanto, conductas creativas.

Al respecto, en el año 1966, Enrique Pichón Riviere, en una clase dada por el llamada: “El investigador como agente de cambio”, expresa:

“Por otro lado existe en enorme conflicto entre crear y someterse a las reglas del ambiente, es decir, no crear o reprimir el instinto de creador que es curativo…”

Entonces y tratando de comprender, Pichón establece, por un lado: la sociedad, la cultura, con su reglas, pre-establecidas, pautadas, acatadas, reglamentadas, normalizadas, establecidas, sistematizadas, impuestas y que se hallan habituadas por cada uno (habituación). Y en el otro extremo, lo creativo, lo nuevo, como medio que nos retira de la alineación.

Al decir “creación”, me refiero a todos esos aspectos comunes y propios de lo humano. Creatividad, en la forma de vincularnos. Creatividad en la manera de ejercer la política. Creatividad en el resguardo del medio ambiente. Creatividad en la forma de conducir un vehículo. Creatividad en la forma de consumir… Creatividad, aplicada a la vida cotidiana.

Y precisamente el conflicto es consecuencia de la lucha entre estos dos aspectos. Entre lo nuevo, la creación, lo que quiero y lo viejo, lo que debo, las “reglas del ambiente”, que envejecen momento a momento. Utilizando otro concepto Pichoniano, decimos, que lo creativo se encuentra del lado de la lógica dialéctica y lo paralizante, del lado de la lógica formal.

Por esto que Pichón sumando a la idea anterior dice:

“…la labor creativa es la mejor profilaxis contra la locura”.

La labor del coordinador, el psicólogo social ( que también es un agente de prevención, un trabajador de lasalud), en los grupos, cualquiera sea su naturaleza, es promover la creatividad entre sus integrantes y en todos sus aspectos. Porque es esta la mejor defensa, contra la enfermedad mental. Podemos pensar que la creatividad es el mejor “desinfectante”, para acabar con el virus de las conductas estereotipadas. Estereotipia, también como síntomas grupales. Armonizando con esta idea, el pensamiento de Pichón es altamente clarificador:

“Es un proceso de liberación, la lucha por la salud no es sólo la lucha contra la enfermedad, sino contra los factores que la generan y refuerzan”

Nuestra función, como coordinador, también es la, ” lucha por la salud “, que incluye enfocar “en los “factores que generan y refuerzan la enfermedad”, para contribuir en nuestro accionar, a que acontezca un proceso de liberación.

Se me ocurre y a modo de síntesis sumar:

CREATIVIDAD + TRANSGRESION

TRANSGRESION + CREATIVIDAD CAMBIO

Por lo tanto ser “AGENTE DE CAMBIO”, es aquella persona, que practicando conductas creativas, en aspectos de su vida, suscita en terceros a través de sus propias acciones, y estrategias específicas, nuevos enfoques de vida.

También el coordinador de grupos, es aquel que tolera los silencios grupales, no anteponiendo sus propias resonancias.

En este sentido, sabemos que el grupo también es productor de silencios diferentes: silencios reflexivos, silencios propios del insight, silencios, silencios…

Aclara evidenciando un aspecto del silencio René Kaes, cuando dice:

“Psicológicamente, el individuo está sometido a la división. Separado primero de su origen, apoyado después por él sobre el objeto de su deseo, se figura fragmentado en la representación de su cuerpo y de su funcionamiento psíquico”

De otra forma, la explicación apunta a poder comprender que, el individuo desde su nacimiento es separado, de ese objeto materno, sustento de su individualidad. Esta separación provocaría en su desarrollo como adulto, y en su representación psíquica, como un objeto fragmentado, como siempre en falta.

Agrega el mismo autor:

“Entonces el individuo… busca en el grupo real la imagen de su unidad perdida y el apoyo necesario para superar el desamparo. Busca en el afuera lo que le hace falta en el adentro: la indivisión, la continuidad, la seguridad, la coherencia, la permanencia”.

De otra manera, El grupo es el depositario e indispensable, para que cada individuo, intente completar, eso que le falta en su interior.

De allí que esa fusión deseada también se vive como peligrosa, porque si bien evoca un estado de completud, algo así como una regresión, también implicaría la desaparición como individuo, al quedar indiscriminado. En el silencio al desaparecer el lenguaje, como aglutinante organizado, desencadena ciertas vivencias de pánico.

Pero esto del silencio me lleva a otros zonas introduciéndome en otras posibilidades. Se me ocurre desmenuzar, diciendo que la palabra hablada y hasta la escrita, no transmite todo. Cualquier lenguaje es incapaz, de transferir una idea completa, acabada. Con esto relaciono, ese descubrimiento científico popular, que explica que el pensamiento es más veloz que la palabra platicada o escrita. Para ejemplificar articulo esta comparación, diciendo, que el pensamiento viaja a la velocidad de la luz, y la palabra lo hace en avión.

Por esto, los silencios, tal vez, sean necesarios para completar aquello que no se puede precisar cuando se utiliza el lenguaje.

Desde la teoría de la comunicación, Paul Wazlawick, en su primer axioma afirma que, “es imposible no comunicarse”. Entonces, probablemente los silencios contengan pensamientos, ideas, que el lenguaje no puede expresar.

Al seguir ejemplificando, pienso en algunas cuestiones propias dentro de la astronomía, y realizo una comparación diciendo que, los silencios se podrían comparar a los famosos agujeros negros. Se sabe de ellos que ocultan la posibilidad de un universo distinto, pero no se sabe nada de sus componentes.

Pensando a Freud, relaciono su teoría del inconsciente, en donde la forma de exponer su contenido, es también a través de las palabras, el lenguaje, dado que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, Esto es, que se hallarían paralelamente, existiendo en un presente continuo, un lenguaje mas o menos consciente y otro inconsciente. Este último de posible detección a través, de los actos fallidos, el chiste, lapsus, olvidos, etc. que actuaría a modo de cerradura, para penetrar en ese espacio desconocido, denominado inconsciente.

Entonces, si el lenguaje dicho oculta, los silencios desocultan. Pero el interrogante es, ¿quién sería capaz de desocultarlos?, puesto que, para interpretarlos, haría falta recurrir al lenguaje y ya sabemos que, el lenguaje dicho, oculta…

Algunos observadores, han investigado, en ” el cuerpo”, decodificando, un lenguaje. Es decir, que cierta postura, dirección de la mirada, forma de cruzar las piernas, maneras de apoyar las manos en la cara, etc., estaría evidenciando otras ideas que de forma explicita y a través de la palabra, no se estaría expresando.

De todas formas, mis dudas insisten, porque entiendo que es el hombre quien a través de un lenguaje que le es propio, le otorga un significado, interpretando, lo que cree que es, desde un pensamiento que existe ordenado en significantes. El ser humano dispone de una sola manera de pensar, a través de las palabras. Por eso que me interrogo, se le llama silencios, a la ausencia de ruidos, pero, ¿será sin ruido el silencio?

Sobre este tema, la sicoanalista Carolina Navarrete González, desafía al pensamiento a través de un prefundo planteamiento sintetizado en una frase. Dice ella: ” Abrir el silencio para entrar en el deseo”. Para seguir pensando, ¿no?

De esto se desprende, que quien coordina, debe dejar la puesta en escena del silencio, para intentar leer, (sin tanta reflexiones como yo), lo implícito que se oculta, utilizando la guía conceptual que nos dejara Pichón.

También es quien a través de su autoridad otorgada por el rol prescrito, y no del autoritarismo, permite voluntariamente, la libre circulación del destinó grupal, no interfiriendo en el proceso. Deja que el grupo alcance los lugares que pueda. No fuerza los cambios. Acompaña al grupo en su trayecto de indagación. Motiva el encuentro con el insight.

En este sentido la posición del coordinador de grupos es de, “atención flotante”. Con esto significo que no escucha depositando su atención en una dirección determinada. Si no que, su escucha queda disponible, en apertura permanente a los sentidos múltiples que el grupo en su tarea, anuda y desata. Este, no induce las subjetividades, en una direccionalidad.

Se cuida de imaginar que lo interpretado sea una verdad acabada, completa y única, puesto que esto lo pondría el grave riesgo, de abusar del poder, en esta área especifica. Aplicando de modo integrador el pensamiento filosófico de Séneca, cito: “Hay cosas que para saberlas, no basta haberlas aprendido”. El psicólogo Social, frente a un grupo, es consciente, que la técnica de grupo operativo, es una herramienta asimilada que le facilita coordinar. Pero, también esta técnica, es la que le enseña, que del grupo no tiene un saber. En cada encuentro grupal comienza un “saber”, algo, mientras acontece el “aprender”.

Quién coordina frente a un grupo:

Espera mucho sin desesperar por todo y desespera poco sin esperar mucho.

El psicólogo social, es un trabajador de lo grupal, que tiene presente en forma constantes, sus limitaciones, para no obturar con su, “pretender saber”, el proceso grupal. Tiene plena conciencia, o debería tenerla, que su tarea, es acompañar desde la asimetría, el proceso que acontecerá, desde la verticalidad y en la horizontalidad.

El agente de cambio, es alguien que ha aprendido un oficio y en ese aprender, pudo resolver sus propias ansiedades, perturbaciones en la comunicación, incertidumbres e inseguridades, con el fin de operar eficazmente, frente a la interpretación de los conflictos ajenos, según lo planteara Enrique Pichón Riviere.

Claro está, auto-conocimiento que no se extingue, al finalizar la formación, sino que persistirá, a través de algún tipo de supervisión.

El coordinador es aquel que, frente a la pregunta de algún integrante del grupo operativo, no inventa una respuesta por temor a ser descalificado, y se muestra, en esa particularidad, ignorante. Comprende que esta es una instancia más del enseñaje. Coincido con Pavlosky cuando explicando que el sentimiento del coordinador es, “el miedo al vacío”, completando dicha idea dice que, “el terapeuta que hace que entiende todo es un impostor”.

Agregando, Lucia D’Agostino, en la ficha, “Bases Psicoanalítica del Pensamiento Píchoniano”, explica sobre el coordinador de grupos:

“Nosotros estamos conformados por una herramienta teórico-conceptual, pero no es el protagonismo nuestro el que está en juego, ni están en juego nuestros propios ideales. Por eso tampoco, manipulamos a los protagonistas de la acción, acorde a…, nuestros propios ideales.

No somos pedagogos, porque nosotros no tenemos que enseñarle a nadie lo que quiero, por eso digo que no somos nosotros, los protagonistas, no somos educadores, no somos domesticadores de deseos… Es decir, cuando uno trabaja sabe que la gente tiene proyectos, y que en todo caso, en la concreción de esos proyectos, se encuentran obstáculos en el camino, para eso trabajamos nosotros.

…Nosotros decimos que la ética nuestra es la del protagonismo de los sujetos. Que nosotros como operadores, como agentes de cambio, coordinando, en el caso de coordinar grupos, experiencias comunitarias, institucionales, etc., acompañamos y es parte fundamental de nuestra ética, acompañar el protagonismo de los otros, no el nuestro…”

Lo presentado hasta el momento, es una recapitulación, de lo vivenciado en la tarea de ir desempeñando las funciones propias del rol, coordinador. Rol que se aprende y función que se adquiere en los años de preparación, y luego al ejercitarse como tal.

¿Qué más decir?

Seguramente hay mucho más. Por lo tanto, lo dicho hasta el momento, es poco. Por eso será tarea de quien lee, seguir encontrando…

Eduardo Ernesto Telmo

Psicólogo Social

Operador Socioterapeútico de Calle

Con formación en Psicoanálisis.

Director de: DESPLEGANDO.

Centro de Capacitación e Investigación

En Psicología Social

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6 comentarios to “Coordinando grupos”

  1. magaly lorenzo Says:

    realmente lo felicito esta tan claro el trabajo del coordinador las expresiones ,estoy estudiando y estaba repasando para dar una clase mañana .es esclarecedor facil de comprender voy recomendarlo para que todos tengan acceso a la pagina desde ya gracias.soy operador de cambio en sicologia social represento en san fenando a la fundacion volver a empezar de bernardo stamateas lc.

  2. Hugo Says:

    Estimada Magaly:
    No lo tomes a mal ni mucho menos, pero lo que se da en la escuela de Stamateas no tiene ningún punto de contacto con la Psicología Social ni con la coordinación grupal. Conozco bastante bien la escuela de capital, no sé en San Fernando, por gente que allí cursa o trabaja y realmente se transforma en un problema. No se si ahora le habrán cambiado el nombre a la cursada, pero realmente no tiene nada que ver con Psicología Social.
    Cordialmente
    Hugo Basile

  3. soraya gariglio Says:

    soy estudiante de psicologia social en la Fundación tehuelche en este momento me replanteo la carrera porque no se cumple con lo que esta escrito se torna.

  4. Hugo Says:

    Estimada Soraya, has dejado incompleto tu mensaje, de todos modos lo correcto sería que plantees tus diferencias con la escuela en el ámbito natural, es decir, la escuela.
    atte
    Hugo Basile

  5. cvnz-lcvjdmcgkljb Says:

    q aburriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiido sta doooooooooooooooodo sto = (

  6. Camila Says:

    Hola Hugo! Estoy en instancia de tesis para la Lic. en Musicoterapia y mi tema aborda la co-terapia y el musicoterapeuta como coordinador grupal. En fin… me interesaría saber si este artículo fue publicado en alguna revista o demás, para poder tenerlo en cuenta bibliográficamente. Saludos! Y…Muchas Gracias!


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