Cuando el trabajo afecta nuestra salud


Y es que el trabajo afecta a la salud. Dolor de cabeza, problemas digestivos, insomnio, palpitaciones, desgano, cansancio continuo, contracturas musculares, son algunos de los síntomas que vamos teniendo en nuestra vida laboral. El trabajo, o de forma más precisa, la relación que establecemos con el mismo, pueden tener efectos negativos sobre la salud.


Esta relación se vincula directamente con nuestras emociones ya que estas se van manifestando en cada jornada laboral en muchos casos sin siquiera darnos cuenta.


Vamos disociando el sentir conectándonos solamente en el pensar y en el hacer, y en ese sentir que disociamos se va nuestro cuerpo, ya que es el encargado de registrar nuestras emociones. Somos maquinas de pensar y de hacer y cada vez registramos menos lo que sentimos, si se me cierra la garganta cuando quiero defender una idea, si un compañero me contesto mal, si un jefe no me tuvo en cuenta, si no me aumentaron el sueldo como esperaba, trato de no sentir lo que seguramente tiene que ver con una emoción del displacer. Y así estamos, cada vez más lejos de nosotros mismos, mas desarticulados, pasando de lo emocional a lo corporal. Transformando cada emoción que no registramos en un síntoma que se manifiesta en nuestro cuerpo.


La clave está en el tipo de relación que establecemos con el trabajo y para hacer consciente esta relación vamos a tener que ver cuáles son las emociones que experimentamos en cada jornada laboral.


Desde mi experiencia puedo citar cuatro emociones que son comunes dentro de este ámbito “el enojo, el miedo, la exigencia y la culpa”.


Reconociéndonos en las emociones podemos prevenir nuestra salud.


Ps.Social Karina Gómez

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